jueves, 20 de enero de 2011

Sabiduría democrática

Wikipedia, 10 años de rebelión
Sabiduría democrática
o la democracia del conocimiento

Luis Felipe Lomelí*

Con su lanzamiento hace 10 años, Wikipedia comenzó a democratizar el conocimiento universal. La información dejó de ser responsabilidad de las autoridades, aunque los usuarios hispánicos aún se resisten a ese cambio, considera el autor del siguiente ensayo.

Imagine un lugar donde se guarde todo el conocimiento. Imagine la cantidad de estantes y libros, de hombres con gafas recorriendo sus pasillos. Tal vez el primer intento lo emprendió Ptolomeo I, en el siglo III a.C., con la mítica Biblioteca de Alejandría. Pero también están los códices mesoamericanos, las estelas de caligrafía china. Y, sin embargo, todos estos intentos no dejaron de ser intentos elitistas: destinados sólo para el uso de los sabios al servicio del monarca.

La primera gran revolución “enciclopédica” fue en el siglo XVIII. La impulsaron Diderot, d’Alambert y sus amiguitos (Voltaire, Montesquieu, etcétera). Todos liberales.

Su objetivo, en ese país católico de Francia, era dotar al ciudadano de una fuente de conocimiento para contrastar lo que decía el sacerdote, fomentar el espíritu crítico y promover artes, oficios y ciencias.

La Enciclopedia tenía un ideal republicano, igualitario, y no hay pocos que afirman que influyó en la Revolución Francesa. Sin embargo, la Enciclopedia aún tenía visos de autoritarismo pues sólo los “elegidos” podían escribir ahí. Habríamos de esperar hasta el 15 de enero del 2001 para tener la primer enciclopedia democrática, libre, anónima y políglota: Wikipedia.

Wikipedia, fundada por Jimmy Wales (y presumiblemente por L. Sanger), parte de una idea revolucionaria: el conocimiento lo construimos todos. Es decir, antes de Diderot, el conocimiento era de los sabios y sólo hecho por ellos. A partir de Diderot, el conocimiento era para todos pero sólo hecho por los sabios.

Desde Wikipedia, el conocimiento lo hacemos todos. Nadie tiene mayor o menor autoridad. Nadie es más que otro. En Wikipedia todos somos iguales. Todo conocimiento es válido: el de la abuelita para cultivar alcachofas, el del tío Pepe para capar marranos o el del primo Pancho, en la UNAM, sobre el decaimiento de partículas subatómicas.

Piénselo un momento. Todos construimos el conocimiento, no sólo los científicos en sus laboratorios. Mejor aún, su compa el paletero o doña Meche la de la tiendita tienen soluciones mucho más acertadas para problemas cotidianos que su compañero genio de la primaria. Entonces, ¿por qué dejarle la divulgación sólo al genio?

Por supuesto, hoy día, no todos pueden colaborar en Wikipedia pues no todos tienen computadora e internet. Pero esto es algo que se irá subsanando.

En el mundo hispano parece que aún no salimos de la inquisición. Nuestros sabios (intelectuales y científicos) por lo general están en contra de Wikipedia. Los profesores condenan su uso. El resultado es que Wikipedia en español tiene hoy día casi 3 millones de artículos menos que en inglés y ¡casi 100 mil menos que en polaco! (cuando hay 10 veces más hispanohablantes).

Entre las críticas dicen que sólo ellos, nuestros sabios, son los poseedores de la verdad y que el resto no tenemos nada relevante que decir. Tal vez les molesta que Wikipedia sea anónima y nadie les vaya a agradecer su inteligencia, o les molesta tenerse que “rebajar” con la plebe. Argumentan que, si todos tienen acceso, hay vandalismo. Pero en estos 10 años los usuarios de Wikipedia han mostrado que son capaces de corregirla rápidamente.

Ésta es otra de las críticas: “la información cambia”. Pero si uno ve la historia, toda enciclopedia se actualiza. Cada 5 ó 10 años había nuevas ediciones. Por ejemplo, las del siglo XIX afirmaban que los negros y los indios éramos razas inferiores o que existía una sustancia llamada éter para transmitir la luz. Wikipedia, haciendo honor a su nombre (Wiki en hawaiano significa “rápido”), se actualiza cada minuto, eliminando la monserga de comprar una nueva y tirar la otra porque ya no existe “Beluchistán” o la “URSS”. Mejor aún, es gratis y, si uno quiere ver qué se había escrito antes, puede consultarlo en la sección de “historial” del artículo.

Ésta es la segunda gran revolución de Wikipedia: el usuario es activo.


Conocimiento y responsabilidad

Antes el conocimiento era responsabilidad de las autoridades (genios, gobiernos, clero). El usuario había de tomar todo como verdad. “Lo dice la Británica” era suficiente para acabar una discusión y eliminar las opiniones (incluyendo, por supuesto, que la Británica hablara de razas inferiores o lo que sea que las autoridades querían que creyéramos). En cambio, con Wikipedia la información no es responsabilidad de las autoridades, es del usuario.

Es decir, el usuario ha de hacer una lectura crítica para contrastar la veracidad de la información. Si lee algo que crea errado, puede ver las secciones de “historial” y “discusión”. También puede comparar el mismo artículo en otros idiomas (y así ver las dos versiones sobre una guerra, por ejemplo) o ir a las ligas de “referencias”. Si descubre que está errado, puede editarlo. Mejor dicho: ha de corregirlo. Así, la labor de padres y profesores es enseñar a niños y jóvenes a desarrollar una lectura
crítica (en lugar de prohibirles su uso).

Se puede decir mucho más (que es un espacio para idiomas minoritarios, por ejemplo) pero concluiré con dos cosas. Wikipedia es sólo una enciclopedia que se construye socialmente. No es el depósito exhaustivo de la verdad. Ninguna enciclopedia lo ha sido: son fuentes de consulta rápida. Wikipedia es hoy también una radiografía de las sociedades. Y la sociedad hispana ha mostrado su mediocridad y egoísmo.

Imagine usted si, sólo en México, todos los profesores, científicos, universitarios, artistas, comerciantes… si todos nosotros colaboráramos con un artículo al año, de nuestra especialidad, de lo que sabemos; si todos nosotros nos tomáramos la molestia de corregir los errores de los artículos, entonces no sólo mostraríamos que nuestra sociedad no es mediocre y egoísta: Wikipedia en español sería una maravilla. Y, también, estaríamos forjando un mejor futuro para nuestra sociedad. Es nuestro trabajo.

*Luis Felipe Lomelí.
Guadalajara, 1975. Narrador y periodista. Es autor de los libros de cuentos Todos santos de California y Ella sigue de viaje, y de la novela Cuaderno de flores (Tusquets).

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