A los 83 años, murió en México Juan Gelman
Era considerado uno de los grandes poetas en habla
hispana. En 2007 obtuvo el Premio Cervantes. Visitó la Argentina por
ultima vez en agosto, cuando presentó su libro Hoy en la Biblioteca
Nacional.
Una historia marcada por las atrocidades de la última
dictadura militar, que desapareció a su hijo y nuera. Autor de más de
treinta libros, se encontraba internado en la Ciudad de México, donde
vivía desde hace más de 20 años. (ampliaremos)
“Estar es un trabajo desnudo. La tierra pule huesos que el
tiempo roba sin retorno”, recitó hace apenas cuatros meses el poeta Juan
Gelman frente a un auditorio emocionado en la Biblioteca Nacional,
cuando presentó su último libro. Gelman ahora está muerto, pero su
historia, y sus poemas están llamados al eterno retorno. Murió el poeta
curtido, de voz gruesa y mirada firme.
De memoria compartida. La noticia llega desde México, un país que marcó también su vida. Tenía 83 años, más de 30 libros escritos, y un sinfín de recuerdos oscuros que sólo pudo soportar escribiendo. Es sólo anecdótico, pero la familia ha informado que lo van a velar y cremar allá.
Gelman había nacido un 3 de mayo de 1930 en Villa Crespo, en la calle Scalabrini Ortiz que siempre se llamará Canning. Descendiente de familia ucraniana judía, hincha de Atlanta, club que lo honró poniéndole Gelman a su biblioteca, comenzó a escribir desde muy temprano. A los 11 años ya había publicado su primer poema. Hizo la secundaria en el Nacional Buenos Aires y pronto se integró a Fede, Federación Juvenil Comunista.
A partir de entonces, justo en el agitado 1945, el poeta y el político comenzó a trazar dos caminos, que fue uno. Por su militancia comunista, fue detenido y encarcelado en 1963, durante la presidencia de José María Guido, donde se aplicaba el tristemente célebre Plan Conintes. Salió rápido de la cárcel, y con otro horizonte político, el peronismo de izquierda. Ya había formado el grupo de poetas Pan duro y publicado su primer libro, Violín y otras cuestiones (1956)
A partir de los 60 su historia fue tan rápida y trágica como la misma Argentina. Comenzó a trabajar como periodista en la revista Panorama (1966) y en pasó por La Opinión (1971-1973), la revista Crisis (1973-1974) y siguió como jefe de redacción del diario Noticias (1974). También desde el 67 se integró a las FAR, Fuerzas Armadas Revolucionarias, de orientación peronista, donde desempeñaba un papel en la acción cultural y comunicativa del movimiento.
En 1975, con las FAR y Montoneros integrados en una sola organización, fue enviado al extranjero para denunciar públicamente la represión y la violación de los derechos humanos a manos de la Triple A. Ya no volvió al país, salvo por una entrada clandestina en 1976. La dictadura había hecho pie, y la trágica historia familiar de Gelman comenzaba a escribirse.
Hasta entonces llevaba publicados ocho libros. Pero entre 1973 y 1980 ya no publicó. En 1976 fueron secuestrados sus hijos Nora Eva y Marcelo Ariel, junto a su nuera María Claudia Iruretagoyena, quien se encontraba embarazada de siete meses. Su hijo y su nuera desaparecieron, junto a su nieta nacida en cautiverio.
Durante siete años (1973-1980) Gelman no publicó. Alejado ya de Montoneros, salió de su silencio con un libro doble, Hechos y relaciones, en el que escribe contra las atrocidades de la dictadura, el exilio y las muertes, obviamente desde su propia historia.
De allí en más su literatura y su acción política siguieron el mismo camino, el del desgarro y la reparación imposibles. Seguía en el exilio, pues en la Argentina tenía pedido de captura. Cuando en 1989 fue indultado por el presidente Carlos Menem, Gelman rechazó la medida y protestó públicamente contra ella a través de una nota publicada en el diario Página/12: "Me están canjeando por los secuestradores de mis hijos y de otros miles de muchachos que ahora son mis hijos", denunció.
Si cabe, su historia empezó a dar un giro el 7 de enero de 1990, con Gelman ya viviendo en México, el Equipo Argentino de Antropología Forense identificó los restos de su hijo Marcelo, encontrados en un río de San Fernando dentro de un tambor de grasa lleno de cemento. En 1998 Gelman descubrió que su hijo había sido trasladado a Uruguay junto a su mujer, María Claudia García Irureta, que había sido mantenida con vida al menos hasta dar a luz a una niña en el Hospital Militar de Montevideo.
A partir de ese momento lanzó una búsqueda incansable para hallar a su nieta apoyado por escritores y artistas de renombre. Dos años después, Gelman pudo reunirse con Andreita, su nieta, que decidió llamarse María Macarena Gelman García.
Ya era un autor con reconocimiento mundial, que en 1997 ganó el Premio Nacional de Poesía en Argentina, en 2000 el premio Juan Rulfo, en 2005 el Reina Sofía, y en 2007 el Premio Cervantes. "Me conmueve en particular el marco de esta ceremonia.
Es el de la España de hoy, la que no acepta una aventura bélica que trae al mundo zozobra y muerte", dijo en 2005 cuando recibió el Reina Sofía. Gelman aludió después al terrorismo, un "azote brutal" que sufrió España, pero agregó que en América latina "se sabe de la muerte temprana e injusta causada por otro terrorismo, el de estado", y mencionó las tragedias en El Salvador, Guatemala, Argentina, Chile y Uruguay.
Aunque remarcó que "el neoliberalismo imperante ensancha la brecha entre ricos y pobres", y que "la miseria es el único plato que a millones de latinoamericanos se les sirve cada día", le dio un papel fundamental a la poesía que "sigue viva, es un tirar contra la muerte, su mera existencia resiste el envilecimiento de lo humano".
También dio un discurso crítico cuando recibió el Cervantes, frente a los Reyes de España: "Es algo verdaderamente admirable, en estos tiempos mezquinos, tiempos de penuria, como los calificaba Holderlin, preguntándose: ¿para qué poetas?". Y agregó: "Que hubiera dicho hoy en un mundo en el que cada tres segundos y medio un niño menor de cinco años muere de enfermedades curables, de hambre, de pobreza. Cuantos habrán fallecido, pienso, desde que comencé a decir estas palabras. Pero ahí está la poesía, de pie contra la muerte", agregó.
También recordó que "la dictadura militar argentina desapareció a 30.000 personas, pero cabe señalar que la palabra desaparecido es una sola, aunque encierra cuatro conceptos: el secuestro de ciudadanos y ciudadanas inermes, su tortura, su asesinato y la desaparición de sus restos en el fuego, en el mar o en el suelo ignoto".
En su última visita a nuestro país, ya enfermo, enfrentó el invierno de la calle Agüero y leyó sus poemas como siempre, emocionando. Se enfocó principalmente en Hoy, su último libro, basado en el duelo por la pérdida de su hijo Marcelo Ariel.
Del juicio a los asesinos, él mismo Gelman tomó apuntes y anotaciones, de allí y de su memoria, que incluye a la de su nieta Macarena, surgieron esos últimos escritos. Según Gelman sus libros solían escribirse solos. Hay quien cree que es posible, nos quedó su historia, sus libros, y la sensación de que la tierra pule los huesos que el tiempo borra sin retorno.
MÁS INFORMACIÓN
De memoria compartida. La noticia llega desde México, un país que marcó también su vida. Tenía 83 años, más de 30 libros escritos, y un sinfín de recuerdos oscuros que sólo pudo soportar escribiendo. Es sólo anecdótico, pero la familia ha informado que lo van a velar y cremar allá.
Gelman había nacido un 3 de mayo de 1930 en Villa Crespo, en la calle Scalabrini Ortiz que siempre se llamará Canning. Descendiente de familia ucraniana judía, hincha de Atlanta, club que lo honró poniéndole Gelman a su biblioteca, comenzó a escribir desde muy temprano. A los 11 años ya había publicado su primer poema. Hizo la secundaria en el Nacional Buenos Aires y pronto se integró a Fede, Federación Juvenil Comunista.
A partir de entonces, justo en el agitado 1945, el poeta y el político comenzó a trazar dos caminos, que fue uno. Por su militancia comunista, fue detenido y encarcelado en 1963, durante la presidencia de José María Guido, donde se aplicaba el tristemente célebre Plan Conintes. Salió rápido de la cárcel, y con otro horizonte político, el peronismo de izquierda. Ya había formado el grupo de poetas Pan duro y publicado su primer libro, Violín y otras cuestiones (1956)
A partir de los 60 su historia fue tan rápida y trágica como la misma Argentina. Comenzó a trabajar como periodista en la revista Panorama (1966) y en pasó por La Opinión (1971-1973), la revista Crisis (1973-1974) y siguió como jefe de redacción del diario Noticias (1974). También desde el 67 se integró a las FAR, Fuerzas Armadas Revolucionarias, de orientación peronista, donde desempeñaba un papel en la acción cultural y comunicativa del movimiento.
En 1975, con las FAR y Montoneros integrados en una sola organización, fue enviado al extranjero para denunciar públicamente la represión y la violación de los derechos humanos a manos de la Triple A. Ya no volvió al país, salvo por una entrada clandestina en 1976. La dictadura había hecho pie, y la trágica historia familiar de Gelman comenzaba a escribirse.
Hasta entonces llevaba publicados ocho libros. Pero entre 1973 y 1980 ya no publicó. En 1976 fueron secuestrados sus hijos Nora Eva y Marcelo Ariel, junto a su nuera María Claudia Iruretagoyena, quien se encontraba embarazada de siete meses. Su hijo y su nuera desaparecieron, junto a su nieta nacida en cautiverio.
Durante siete años (1973-1980) Gelman no publicó. Alejado ya de Montoneros, salió de su silencio con un libro doble, Hechos y relaciones, en el que escribe contra las atrocidades de la dictadura, el exilio y las muertes, obviamente desde su propia historia.
De allí en más su literatura y su acción política siguieron el mismo camino, el del desgarro y la reparación imposibles. Seguía en el exilio, pues en la Argentina tenía pedido de captura. Cuando en 1989 fue indultado por el presidente Carlos Menem, Gelman rechazó la medida y protestó públicamente contra ella a través de una nota publicada en el diario Página/12: "Me están canjeando por los secuestradores de mis hijos y de otros miles de muchachos que ahora son mis hijos", denunció.
Si cabe, su historia empezó a dar un giro el 7 de enero de 1990, con Gelman ya viviendo en México, el Equipo Argentino de Antropología Forense identificó los restos de su hijo Marcelo, encontrados en un río de San Fernando dentro de un tambor de grasa lleno de cemento. En 1998 Gelman descubrió que su hijo había sido trasladado a Uruguay junto a su mujer, María Claudia García Irureta, que había sido mantenida con vida al menos hasta dar a luz a una niña en el Hospital Militar de Montevideo.
A partir de ese momento lanzó una búsqueda incansable para hallar a su nieta apoyado por escritores y artistas de renombre. Dos años después, Gelman pudo reunirse con Andreita, su nieta, que decidió llamarse María Macarena Gelman García.
Ya era un autor con reconocimiento mundial, que en 1997 ganó el Premio Nacional de Poesía en Argentina, en 2000 el premio Juan Rulfo, en 2005 el Reina Sofía, y en 2007 el Premio Cervantes. "Me conmueve en particular el marco de esta ceremonia.
Es el de la España de hoy, la que no acepta una aventura bélica que trae al mundo zozobra y muerte", dijo en 2005 cuando recibió el Reina Sofía. Gelman aludió después al terrorismo, un "azote brutal" que sufrió España, pero agregó que en América latina "se sabe de la muerte temprana e injusta causada por otro terrorismo, el de estado", y mencionó las tragedias en El Salvador, Guatemala, Argentina, Chile y Uruguay.
Aunque remarcó que "el neoliberalismo imperante ensancha la brecha entre ricos y pobres", y que "la miseria es el único plato que a millones de latinoamericanos se les sirve cada día", le dio un papel fundamental a la poesía que "sigue viva, es un tirar contra la muerte, su mera existencia resiste el envilecimiento de lo humano".
También dio un discurso crítico cuando recibió el Cervantes, frente a los Reyes de España: "Es algo verdaderamente admirable, en estos tiempos mezquinos, tiempos de penuria, como los calificaba Holderlin, preguntándose: ¿para qué poetas?". Y agregó: "Que hubiera dicho hoy en un mundo en el que cada tres segundos y medio un niño menor de cinco años muere de enfermedades curables, de hambre, de pobreza. Cuantos habrán fallecido, pienso, desde que comencé a decir estas palabras. Pero ahí está la poesía, de pie contra la muerte", agregó.
También recordó que "la dictadura militar argentina desapareció a 30.000 personas, pero cabe señalar que la palabra desaparecido es una sola, aunque encierra cuatro conceptos: el secuestro de ciudadanos y ciudadanas inermes, su tortura, su asesinato y la desaparición de sus restos en el fuego, en el mar o en el suelo ignoto".
En su última visita a nuestro país, ya enfermo, enfrentó el invierno de la calle Agüero y leyó sus poemas como siempre, emocionando. Se enfocó principalmente en Hoy, su último libro, basado en el duelo por la pérdida de su hijo Marcelo Ariel.
Del juicio a los asesinos, él mismo Gelman tomó apuntes y anotaciones, de allí y de su memoria, que incluye a la de su nieta Macarena, surgieron esos últimos escritos. Según Gelman sus libros solían escribirse solos. Hay quien cree que es posible, nos quedó su historia, sus libros, y la sensación de que la tierra pule los huesos que el tiempo borra sin retorno.

![#AlimentaciónEscolar
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) promueve un enfoque de "escuela completa" para la educación nutricional, donde el aprendizaje en huertas y en el aula está vinculado a actividades prácticas, reforzado por un entorno escolar favorable a la nutrición y la salud y con la participación de todo el personal de la escuela, las familias y la comunidad.
La alimentación y la nutrición en las escuelas:
Los niños en edad escolar necesitan alimentarse bien a fin de desarrollarse adecuadamente, evitar las enfermedades y tener energía para estudiar y estar físicamente activos. También necesitan conocimientos y habilidades para escoger opciones alimentarias correctas. A través de actividades como huertos escolares, almuerzos escolares y educación alimentaria y nutricional, los niños, los adolescentes y sus familias, mejoran su bienestar nutricional y desarrollan buenos hábitos alimentarios para mantenerse sanos a lo largo de sus vidas.
La FAO reconoce que los escolares son una prioridad para las intervenciones de nutrición y considera la escuela como un lugar ideal para la enseñanza de conocimientos básicos en alimentación, nutrición y salud.
En muchas comunidades, las escuelas pueden ser el único lugar donde los niños adquieran estas habilidades importantes para la vida. Las escuelas educan a los niños en la edad en que se están formando los hábitos alimentarios y de salud, y también llegan a las familias, la comunidad escolar y pueden ser un canal para la participación de la comunidad en general.
Promover la nutrición a través de las escuelas puede crear beneficios que se extienden más allá de las aulas y el patio de juegos, para mejorar la salud y el bienestar nutricional de hogares y comunidades.
La FAO promueve un enfoque de "escuela completa" para la educación nutricional, donde el aprendizaje en el aula está vinculado a actividades prácticas, reforzado por un entorno escolar favorable a la nutrición y la salud y con la participación de todo el personal de la escuela, las familias y la comunidad.
Las actividades educativas que se complementan entre sí, incluyendo lecciones en el aula, actividades prácticas para que los estudiantes experimenten y practiquen y participen activamente en el aprendizaje sobre alimentación, dieta y salud, son parte integral de la educación nutricional eficaz en las escuelas.
Este enfoque integral ayuda a crear actitudes y habilidades positivas y ayuda a preparar el camino para mantener hábitos saludables más allá de la escuela y en la edad adulta.
La FAO alienta y apoya a las escuelas para crear huertos como plataformas de aprendizaje para promover una mejor nutrición y una dieta adecuada, desarrollar conocimientos para la vida y aumentar la conciencia ambiental.
Los huertos de “aprendizaje” que producen diversos alimentos nutritivos e incluyen objetivos educativos pueden ayudar a los estudiantes, personal escolar y las familias a enlazar el cultivo de alimentos y una dieta adecuada. Las actividades de horticultura, combinadas con el consumo de los alimentos producidos y el aprendizaje acerca de las prácticas de alimentación saludables, pueden ayudar a promover una mejor nutrición.
Con un enfoque tanto en las actividades prácticas como en el aprendizaje en el aula, los huertos escolares pueden contribuir a la nutrición y la seguridad alimentaria.
Proporcionar almuerzos y refrigerios saludables en las escuelas mejora la salud y el bienestar nutricional de los niños, lo que les permite crecer bien y aprender bien.
En las comunidades con inseguridad alimentaria, los programas de alimentación escolar ayudan a combatir la desnutrición y a mantener a los niños en la escuela. También pueden mejorar los ingresos y la seguridad alimentaria cuando a la escuela se suministran alimentos producidos localmente.
La FAO apoya a las escuelas para garantizar que todos los alimentos, almuerzos y refrigerios disponibles son nutricionalmente adecuados y apropiados para el niño en edad escolar. También apoya incluir educación y formación para todos aquellos involucrados en el suministro de alimentos escolares.
Cuando se combina con la educación nutricional, la alimentación escolar puede mejorar directamente la salud y la nutrición de los estudiantes, al tiempo que les ayuda a desarrollar buenos hábitos alimenticios.
Gran ejemplo para copiar y proponer en la escuela de nuestros hijos. Hablemos con las autoridades de los colegios para promover una buena alimentación y nutrición a los más chiquitos. Fomentemos el contacto con la naturaleza y el respeto al medio ambiente. Enseñemos y reaprendamos a crear nuestros propios alimentos. El cambio lo hacemos entre todos!!!
Luzvida wheatgrass ~ @[67423591183:274:luzvida]
Fuente: www.fao.org](https://fbcdn-sphotos-b-a.akamaihd.net/hphotos-ak-ash3/s403x403/995282_10151761612081184_1970826933_n.jpg)





