lunes, 9 de agosto de 2010

Alarma en Rusia

Alarma en Rusia: por el fuego, decretan la emergencia en una planta nuclear

Es el centro de Maiak, en los Urales. La semana pasada se trasladaron misiles y se deforestaron las zonas cercanas a las plantas ante el avance de los incendios. En Moscú se duplica la mortalidad diaria por el humo y el sofocante calor.
Ante los imparables incendios forestales, autoridades rusas decretaron el estado de emergencia en torno al centro de tratamiento y almacenamiento de residuos nucleares de Maiak, en los Urales, según se informó hoy.

"El jefe de la administración decretó el estado de emergencia en los bosques y los parques de la ciudad de Ozersk (donde se encuentra el complejo nuclear) a causa de la propagación de los incendios", según un comunicado publicado hoy. El centro de procesamiento de residuos se encuentra en la región de Cheliabinsk, a 2.000 kilómetros al este de Moscú.

Ya cerca de finalizar la semana pasada, el Ministerio de Defensa informó que el fuego había obligado a trasladar armamento militar y delicados misiles en la base de Alabinsk, cerca de Forminsk, a unos 70 kilómetros al suroeste de Moscú.

Maiak fue en 1957 el escenario de la mayor catástrofe atómica, antes de la de Chernobil, en 1986. Entonces murieron 200 personas, según datos oficiales. La radioactividad contaminó una zona de unos 100 kilómetros cuadrados.

Se duplica la mortalidad diaria en Moscú

Mientras Moscú sigue asediada por un denso humo producto de los incendios, se informó que el número de fallecimientos diarios en la capital se duplicó.

"Habitualmente mueren entre 360 y 380 personas por día. En este momento, mueren 700. La mortalidad se duplicó", afirmó el responsable del departamento de Salud de la ciudad, Andrei Seltsovski a la agencia de noticias Ria Novosti.

El registro civil de la capital rusa había indicado el viernes que el número de fallecimientos en Moscú en el mes de julio había aumentado casi un 50% en comparación con el mismo mes del año pasado.

El monóxido de carbono supera cinco veces el umbral de seguridad, transformando la ciudad en una suerte de enorme cámara de gas. El presidente Dmitri Medvedev admitió que el aire es “sofocante e irrespirable”, e invitó a los ciudadanos a “dar pruebas de paciencia por la monstruosa” situación.

(Fuente: Agencias)

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