sábado, 11 de junio de 2011

La genialidad y el talento no son exclusivas...



La genialidad y el talento no son exclusivas de la formación universitaria

Por Dick Johnson


Reseña de David D desde Colombia.


Estamos en la era de la información. Con tanta información disponible podemos crear nuestro propio conocimiento, no es necesario ir a una institución para llenar la mente con toneladas de conceptos, podemos escoger lo que queremos aprender. La vida no se trata de llenarse de titulos y credenciales sino de poner en practica para un bien (ojala común) el conocimiento.

Un ejemplo, para aprender con los mejores. No hay materias o cursos difíciles, solo profesores que confunden y limitan. Esta web es de una fundación que apoya la libertad de aprendizaje.

Hay clases desde Física hasta Historia. Con los mejores profesores de las mejores universidades. Yale, Michigan, MIT…

El siguiente es un artículo que reflexiona sobre ello; si no has podido acceder a la universidad, no te preocupes, enciende tu ordenador, conectate a la red y disfruta, se libre!!-

Algunas de las Mentes más brillantes no van a la Universidad

Unas becas por valor de US$100.000 para que cada uno cree su empresa y haga realidad sus proyectos les apartan de momento de la formación tradicional.
* Las siete superpotencias de la ciencia
* Récord de admisión de hispanos en Harvard
* Mujeres latinoamericanas educadas “son menos casaderas”

El cofundador de la empresa de pagos online PayPal, Peter Thiel, que fue uno de los primeros que apostó por Facebook, está ahora detrás de este nuevo programa, que no es compatible con estudios universitarios.

“Hay demasiada obsesión por los títulos y las credenciales y no se presta suficiente atención a las habilidades y el talento”, asegura a BBC Mundo Jim O’Neill, director de la Fundación Pether Thiel.

Explica que “hay muchos ejemplos de empresarios exitosos que crean un negocio muy rentable y no vuelven a la universidad como Bill Gates, de Microsoft o Steve Jobs, de Apple”.

La oportunidad es “ahora”


“A veces el sistema universitario frena la innovación”, opina en conversación con BBC Mundo Jim Danielson, uno de los becados y creador -con 19 años- de un motor eléctrico para un auto Porsche924S con tecnología electrónica que él mismo inventó

Jim aparcará sus carrera universitaria de momento para centrarse “cien por cien” en su investigación. Aunque a su madre al principio no le hacía mucha gracia que se marchara a California y dejara sus estudios, asegura que ahora le apoya absolutamente.

No cree que perder las clases sea muy problemático porque “cuando hay algo en lo que realmente estoy muy interesado me paso horas investigando en internet y lo aprendo por mí mismo”.

En cambio está convencido de que es su momento.

“Siento que la industria del automóvil está cambiando muy rápido y si esperase dos años a graduarme para crear mi empresa, además de generar más deudas a mis padres, llegaría muy tarde, quizá cuando la oportunidad ya hubiera pasado”, señala.

Alternativas para tener éxito

Muchos han visto esa misma puerta abierta en este programa de becas.

Según la Fundación Peter Thiel, recibieron cerca de 400 solicitudes de jóvenes de más de 20 países.

Algunos de los proyectos

* Laura Deming: comercializar avances antienvejecimiento.
* Alexandre Kselev: crear instrumentos científicos baratos.
* Darren Zhu: construir un biosensor para diagnóstico.
* Jeffry Lim: reformular el modelo económico con un sistema de intercambio voluntario más social.
* Faheem Zama: desarrollar servicios financieros para celular.
* Eden Full: crear sistema rotatorio de panales solares.
* Gary Kurek: crear innovadores inventos para ayudar a discapacitados.
* Ben Yu: desarrollar un revolucionario sistema de comparación de precios online.
* John Burnham: trabajar en tecnologías para extraer recursos de otros planetas.

Aunque la idea de “20 becas para menores de 20″ era seleccionar a dos decenas, tanto talento desbordó a la organización que amplió la convocatoria a 24, que proceden de Rusia, Canadá, Reino Unido y Estados Unidos.

A sus 18 años, John Burnham, aún en secundaria, lleva tiempo colaborando con laboratorios de investigación espacial. Trabaja en tecnologías que en el futuro permitan la extracción de recursos como los minerales de otros planetas.

Si no hubiera sido seleccionado, el próximo otoño tendría que haber empezado la universidad, pero no tenía claro si iba a ir o no.

“Es muy costoso y es una decisión que hay que pensar muy bien”, asegura a BBC Mundo.

Para él esta beca “da más opciones a gente de mi edad” y plantea “alternativas para conseguir las credenciales y contactos que uno necesita para tener éxito”, que normalmente en Estados Unidos se adquieren en la universidad.

Los beneficios económicos de tener un título

Sin embargo, un estudio publicado esta semana por la Universidad de Georgetown señala que pese a lo costoso que es obtener un título de grado superior, los beneficios económicos que esto reporta “siempre” cubren con creces la inversión.

La investigación, basada en recientes y novedosos datos del censo, apunta que los que tienen título universitario tienen un ingreso medio 84% mayor que los que no continuaron tras la secundaria.

Por ejemplo, en el caso de algunas carreras de ingeniería, ese beneficio supera el millón de dólares a lo largo de la vida. Por ello, renunciar para siempre a la universidad puede que no sea a la larga un buen negocio.

Crear vs. seguir reglas

O’Neill explica que el objetivo del programa no es “robar” potenciales genios a la universidad ni privar a los jóvenes de una mayor formación, como denuncian algunas voces críticas con el proyecto.

Apunta que si la beca se ofrece a menores de 20 años y no a alumnos que están en la universidad o han concluido sus estudios es porque los universitarios “suelen tener demasiadas deudas” y el dinero lo quieren para pagarlas y no para crear una empresa.

Añade que su programa no es una crítica directa al sistema educativo, aunque “está haciendo que la gente lo cuestione y creemos que es bueno que se planteen esas preguntas”.

Quizá, si el sistema cambia en el futuro, uno de sus ideólogos sea Dale Stephen. A sus 19 años es uno de los becarios y lidera un movimiento social que aboga por un cambio educativo. “Nos entrenan a seguir reglas, no a ser creativos”, dice.

Y apunta que “hay personas con ideas brillantes en la universidad pero que no tienen idea de cómo llevarlas a cabo en el mundo real”.

Experiencias vitales, viajes o interacción con otros son -sostiene- otras formas de aprender más allá de las aulas y que también hay que impulsar.

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